miércoles, 12 de noviembre de 2008

Por qué NO futbol

Probablemente una de las cosas que más deteste del fútbol es su excesiva necesidad de atención. Así como el hijo favorito de una familia de muchos hermanos, el fútbol sabe que es el favorito y, aunque a veces no lo quiera, siempre va a tener la atención de sus padres, aún así haga las cosas mal.

Y esa es una de las cosas de las que nos quejamos a los que no nos gusta mucho el fútbol o no nos gusta nada, es la tremenda atención que siempre tiene que estar atrayendo. En la calle, gente viajando con su El Bocón, Libero o cualquier otro diario de 50 céntimos (Como si hubiera material medianamente interesante para escribir todos los días); en el taxi, el chofer siempre te va a conversar de fútbol (Sin tomar en cuenta de que de repente uno solo quiere viajar en silencio); o cuando recién conoces a alguien siempre salta la pregunta ¿De qué equipo eres? (Por Dios!, preferiría responder a que signo del horóscopo pertenezco).

No es que odie el fútbol, pero es el límite de saturación al que a veces suele llegar lo que origina que a veces tenga tantos anticuerpos. De repente, si no fuera tan masivo, los jugadores siempre mantendrían ese perfil bajo que tanto les hace falta, y hasta quien sabe, no estaríamos últimos en la tabla de posiciones de Sudamérica.

Tengo amigos quienes, expresamente, odian el fútbol, pero que se han rendido frente al espectáculo de ir al estadio. Les ha gustó tanto que les hubiera gustado seguir yendo, pero una vez afuera, otra vez regresaron a su estado natural: “Por que no dejará de existir el fútbol?”, cuando volvieron a la realidad de los noticieros deportivos y de los periódicos “especializados”.

Finalmente, y lo que representa el meollo del asunto, es que, por lo menos la generación que es menor de 25 años, solo sabe de derrotas, goleadas y de “casi la hacemos”. Solo ha escuchado la versión de Perú Campeón en las propagandas de Coca Cola. Mientras que al mismo tiempo, un niño genio ajedrecista tiene salir a pedir limosna en las calles para poder pagarse su pasaje para ir al mundial al que sí ha clasificado. Mientras que al mismo tiempo, para ir a las Olimpiadas Especiales, uno tiene que donar los centavos migajas que le sobran en Wong y Metro. Mientras que al mismo tiempo, los atletas que fueron a Beijing, fueron simplemente para competir, ya que fueron estando concientes de la desventaja que representa enfrentarse a atletas profesionales cuyos gastos son solventados por sus respectivos gobiernos que invierten en ellos.

No es en vano que un deporte, considerado tal vez elitista, como es el surf, haya tenido tanta pegada y se haya puesto tan de moda, después del campeonato de la gringa Mulanovich. Lo que representa que el país está hambriento de héroes y de triunfos. Héroes y triunfos que el fútbol no nos está dando.

Perdonen por el hígado, pero podría jurar que no soy el único que siente esto.

El ignorante.

No hay comentarios: