Ya se conoce al rival de Internacional de Porto Alegre para la final de esta Copa Sudamericana. El día de ayer por la tarde noche de Perú, ya entrada la oscuridad en La Plata, el mítico y vigente Estudiantes venció con sus antiguas armas, las buenas y sin golpes, a un apagado bicho que no molestó, no picó ni nada en el Estadio Ciudad de La Plata. Argentinos Juniors parece haberse contagiado de la frialdad de su público que ni siquiera fue capaz de llenar la popular que le asignaron ¿Acaso no se dieron cuenta que se jugaban el pase a la final? ¿ Está tan lejos La Plata de La Paternal? ¿Tan poca fe le tenían a su equipo? Fue muy triste ver al equipo del que surgió Diego Maradona y mucho después Román Riquelme, haciendo un juego limpio, ordenado pero intrascendente. Se perdió en la pulcritud de jugadas bien armadas, por derecha y por izquierda, pero con tanta sorpresa como recibimos el lunes luego de un domingo. Sí sorprendió lo raleadas que estaban sus graderías.A Argentinos se lo comió El León
El León es por naturaleza ocioso y este León de La Plata se la pasó flojeando. Apenas sus defensas tuvieron algo más de labor para detener a los rivales, fragilitos como porcelana pero empeñosos como hormigas. Jamás iban a hacer un gol. Tuvieron chances claritas, dos, una a los cinco minutos de iniciado el juego y el portero pincha que se luce con una mano (¿de dios?) y a cinco del final por fin armaron una buena por derecha, el centro rastrón y rastrón el remate que encuentra las piernas del arquero Andújar que salió oportuno. Si jugaban 500 minutos, Estudiantes hubiera seguido defendiendo y haciendo un gol cada cien minutos y Argentino seguiría dominando sin clavarla salvo que se desmaye el arquero.
Le alcanzó a Estudiantes su estirpe copera, su historia, la fuerza (física de sus jugadores y emocional de su gente que lo sigue siempre) y la calidad de uno. Tiene varios jugadores ya cuajados (Angeleri, Alayes, Braña) y un cerebro, Verón, que ayer estaba medio apopléjico pero igual regaló pincelazos (una diagonal con vértigo adolescente en el primer tiempo y un tacazo de billar en el segundo), pero solo su gran goleador estaba para ser héroe. Entró Calderón a los 60 minutos, cuando Argentinos ya había demostrado que no iba a poder anotar nunca y la clasificación del pincha estaba asegurada, pero para que no queden dudas “Caldera” con 60 segundos en la cancha mojó y a otra cosa. Lo gritó como loco con la gente y con su presencia la pelota pasó más tiempo en cancha ajena, aunque la claridad siguió ausente. Recuperó el dominio la visita, pero era más fácil que caiga el segundo o que caiga un león de espaldas, antes que el empate. La última media hora estuvo de más. Salvo para Braña que no quiso hacer la de Battaglia y lo bajó a uno que arrancaba como Vargas en el Monumental de la U. Expulsión a los 95 y se pierde la primera final la próxima semana.
Me queda claro que este Inter, si ambos van a jugar bonito, se la lleva clara. Pero este Estudiantes ya demostró, ayer y en copas pasadas, que si tiene que jugar duro también le sale y le sale tan bien como a los héroes de los sesenta.
Este servidor gusta mucho de proyectarse y jugársela por los resultados antes de que se juegue el juego. Pero esta vez no me animo más que a pronosticar resultado apenas favorable por lo mínimo a los locales brasileños en la vuelta, o empate. El campeón se definirá en el primer partido en La Plata. Si Estudiantes no hace la diferencia en su estadio, tendremos el primer campeón brasileño de la Sudamericana.
Hay juego señores, y muy bueno.
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