miércoles, 25 de febrero de 2009

Una conversación eterna

Me encontraba leyendo algunos blogs (en vez de trabajar, seguramente como muchas personas estarán haciendo ahorita), y encontré en uno de mis blogs favoritos (www.orsai.es), donde Hernán Casciari cuelga crónicas, cuentos, reflexiones suyas, pero casi nunca toca el tema del fútbol, exceptuando el siguiente cuento corto.

“Desde que estoy sin padre ya no puedo ver partidos, porque el fútbol nunca fue monólogo en mi vida, ni siquiera fanatismo, sino una interminable conversación entre dos hombres. La primera vez que vi un balón fue en el cielo de La Liga, un arquero lo hacía volar al medio de la cancha y pensé que era la luna; yo estaba en sus brazos. Después la charla continuó en las tribunas del Carlos Quinto, en Flandria, en las plateas de la calle Pavón, donde una noche se cortó la luz mientras Central nos paseaba, y sentí su mano. La conversación siguió en los sillones de casa, un parloteo incesante que duró seis Mundiales. Más tarde en los teléfonos, en los chats. Una conversación feliz que duró treinta años. Y ahora, a los cuarenta y tres minutos del segundo tiempo de cualquier partido, comprendo que no va a sonar el teléfono.”

Gracias a Dios mi padre sigue conmigo, y me he dado cuenta de que los pocos partidos que veo, son con él, o con mi hermano mayor, o con mis amigos con unas chelas, o con mi enamorada (a quien le gusta el fútbol más que yo). Pero no tengo un recuerdo claro de haber visto un partido absolutamente solo. Y no es porque no resista estar solo, sino porque me parece que ver un partido sin comentarlo con alguien es como ir al baño sin periódico o sin mi revista Dedomedio.

No creo que no se pueda hablar en el fútbol, al contrario, se debe hacer. Se debe comentar gritar, insultar, rezar, en fin todo lo que salga por la boca (y del corazón por supuesto). Cuando entra un gol y se grita con todas las fuerzas, como que el grito pierde su emoción cuando uno voltea y no ve a nadie a su costado. Casi ni dan ganas de verlo.

No se si sea muy pretencioso decirlo, pero no creo que pase lo mismo con otros deportes. Cualquier otro deporte no mantiene al espectador en la expectativa de un gol en cualquier momento (tal vez el box, pero no dura más de 10 minutos).

Tal vez, la dinámica de ver un partido en mancha se ha perdido con la inmediatez de poder verlo a través de un televisor o una radio. Si uno termina cansado después de un arduo (o huevero) día de trabajo y debe resignarse a verlo en la comodidad de su cama en la soledad de su habitación, siempre se terminará con las ganas de deber decir y opinar algo, acerca de todo lo que acaba de ver y vivir.

Tal vez son de esas ganas que siempre quedan es que nacen las fuerzas para poder crear este blog, que es tan de los que lo escriben como de los que lo leen.

El ignorante

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