
El equipo de Chumpitaz no acierta a nada
Unas breves líneas, como breve parece que será la participación de Perú en este Sudamericano, para dedicarle a esta selección que transita con tan poca fortuna por Maturín.
Tan poco contagia esta selección, que ni me provocó escaparme del trabajo para ver el partido de ayer. Ya había visto al equipo en su debut con Ecuador y me mostró el peor de los defectos de los cuadros peruanos: el ahuevamiento. ¿Tiene perdón encajar dos goles en menos de veinte minutos? Yo creo que no, sobre todo si son tan inocentes. Creo que ni en mis pichangas de domingo veo errores tan gruesos en defensa. ¿Se puede dejar pasar tantas oportunidades de anotar como en el segundo tiempo ante Ecuador? No en el fútbol actual. De cada tres generadas, sí o sí al menos una debe entrar al arco. Barros, Zela, Trujillo, Cueto, etcétera… muchos errores en ataque que nos hicieron merecedores de una derrota ante un equipo que vale solo un poco más que el nuestro.
Vi a un Hermoza bien feo. Inseguro de manos, muy lejos del gordito carismático y confiable de hace dos años. Zela y Saco Vértiz muy ganosos pero ineficientes. Salazar y Núñez se paraban en cualquier parte, en posiciones divorciadas del orden que es la característica básica para los jugadores de su puesto. Increíblemente hubo una jugada en la que Zambrano marcaba a tres rivales. Tres por dios! Advíncula… quién? Le recomiendo al moreno empeñoso que vea más videos de fútbol internacional para que empiece a entender el juego. Mucha técnica y poca efectividad. Barros con la rojiblanca no mostró nada de lo que entrega en la roja del Bolognesi. Los que entraron después, Tejada, Cueto y Trujillo, no hicieron mucho más. Solamente salvo a Manco que, por odioso que sea, es el que más juega y se ve que tiene espíritu ganador. Pero que nos haga ganar pues! Para que pueda jamonearse tanto como le gusta.
Lo que mal empieza, mal acaba. Ya desde la negativa a Burga, que habla muy bien de Víctor Rivera, se podía intuir que este equipo nacería con problemas y que moriría pronto. Perdimos nuestra calidad de anfitriones y casi perdemos también la de participantes. Se quedaron fuera varios chicos que son mejores que los que juegan estos días en Venezuela. Se pactaron partidos increíbles y solo quedó la esperanza en que la habilidad, a priori comprobada, de nuestros muchachos hiciera lo que el trabajo ausente sería incapaz de lograr.
Dos partidos jugados, dos derrotas, cero puntos y solo un gol anotado de penal. Con mucha suerte podríamos sacar resultados positivos en los partidos aún pendientes, pero así como los que somos hinchas nos negamos a aceptar el fracaso de antemano, nosotros sabemos que finalmente así será. No encuentro argumentos para llamar al optimismo, así que sentémonos este viernes y domingo a ver morir a esta selección que poco hizo para ganarse el cariño de la gente.
Por todo esto, la Sub – 20 está en el Sub – suelo.
El Pelotero
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